miércoles, 31 de octubre de 2007

Si mi vida es un DESORDEN es mi PROBLEMA!!!!



Quién es un verdadero amigo?
Yo tengo muchos amigos, pero siempre surge en mi mente la
pregunta: “¿Quién es un verdadero amigo?”. ¿Podrías comentar algo acerca de ello?
Tú preguntas desde el extremo erróneo. Nunca preguntes:
“¿Quién es mi verdadero amigo?”. Pregúntate: “Soy yo el verdadero amigo de alguien’”. Esa es la pregunta correcta. ¿Por qué te preguntas si los demás son tus amigos o no?
Hay un proverbio: un amigo necesitado es verdaderamente un amigo. ¡Pero en lo profundo eso es egoísmo! Eso no es amistad, eso no es amor. Tú quieres usar a los demás como un medio, y ningún hombre lo es, cada hombre es un fin en sí mismo. ¿Por qué te preocupa tanto quién es un verdadero amigo?


Después de mirar el paisaje entablaron una corta conversación con el hombre que cuidaba las
serpientes. “¡Caramba –exclamó la joven esposa-, usted sí que tiene untrabajo peligroso! ¿Nunca le han mordido?”.
“Sí, me han mordido” -contestó el hombre.
“Y bien –insistió ella-, ¿qué hace cuando una le muerde?”.
“Yo siempre llevo una navaja en el bolsillo, y tan pronto como
me muerde, hago una profunda marca en forma de cruz sobre la
herida colmillo y absorbo el veneno que ha hecho el” –respondió él.
“¿Qué? ¿Y qué ocurriría si accidentalmente se sentara sobre
una serpiente?” –preguntó la esposa.
“Señora –contestó el hombre que cuidaba las serpientes-, ese
día sabré quiénes son mis verdaderos amigos”.
¿Por qué te preocupas?
La verdadera pregunta sería: ¿Soy yo realmente el amigo de
alguien?

¿Sabes lo que es la amistad? Es la forma más elevada del amor. En el amor, tiene que haber forzosamente algo de lujuria; en la amistad no hay nada así de grosero; se vuelve absolutamente sutil. No es cuestión de usar al otro, ni siquiera de necesitarle, es cuestión de compartir. Tienes demasiado y quisieras compartirlo. Y a quienquiera que esté dispuesto a compartir contigo tu alegría, tu danza, tu canción, le estarás agradecido, te sentirás en deuda con él. No es que él te deba, no es que él tenga que sentirse agradecido contigo por haberle dado tanto. Un amigo nunca piensa de esa manera; un amigo siempre se siente agradecido con aquellas personas que le permiten que les ame, que le des lo que sea que tengas.


Hacer amistades con la idea de usar a la gente es dar un paso en falso desde el principio. La amistad debe ser un compartir. Si tienes algo, compártelo; y quienquiera que sea que esté dispuesto a compartir contigo, es un amigo. No es cuestión de necesidad; no se trata de que cuando tú estás en peligro el amigo tenga que venir en tu ayuda. Eso es irrelevante; puede que venga, puede que no venga, pero si no viene, no tienes que quejarte. Si viene estás agradecido,
pero si no viene, está perfectamente bien; es su decisión venir o no venir. Tú no quieres manipularle, no quieres hacerle sentirse culpable. No le guardarás ningún rencor. No le dirás: “Cuando yo tenecesitaba tú no apareciste; ¿qué clase de amigo serías?”.
La amistad no es una mercancía. La amistad es una de esas cosas raras que pertenece al templo, no al comercio. Pero tú no eres consciente de esa clase de amistad, tendrás que aprenderla


Pero no preguntes: “¿Quién es un verdadero amigo?”.
Pregunta: “¿Soy yo un verdadero amigo?”. Ocúpate siempre de ti mismo. Siempre estamos pensando acerca de los demás: el hombre pregunta si verdaderamente la mujer le ama o no; la mujer pregunta si de verdad el hombre la ama o no. ¿Y cómo puedes estar
absolutamente seguro acerca del otro? ¡Es imposible! Puede repetir mil veces que te ama y que siempre te amará, pero la duda tiene necesariamente que persistir: “¿Quién sabe si está diciendo la verdad o no?”. De hecho, repetir algo mil veces simplemente significa que
tiene que ser mentira, porque la verdad no se necesita repetir tanto.

Adolf Hitler en su autobiografía dice: “No hay tanta diferencia
entre la verdad y la mentira. La única diferencia es que la verdad es una mentira repetida tan a menudo que olvidas que es una mentira”.
Los expertos en publicidad dirían: “Repite y repite, anúncialo”.
No te preocupes por si alguien lo escucha o no: aunque no le pongan
ninguna atención, no te preocupes, sus mentes subliminales están
escuchando, se está impresionando la capa más profunda. No miras
a los anuncios muy conscientemente, pero simplemente cuando los
ves de pasada en el cine, en la TV o en los periódicos, una simple
mirada y se te imprimen. Y repetirán otra vez: “Jabón de baño Lux”
o “Coca-cola”…
La coca-cola es la única cosa verdaderamente internacional.
Hasta en Rusia soviética: coca-cola… Todas las otras cosas
americanas son prohibidas y desterradas, pero no la coca-cola. La
coca-cola es la única cosa verdaderamente internacional. ¡Sigue
repitiéndolo!
Al principio se usaba la luz eléctrica para los anuncios; se
usaban luces estáticas. Te recordaban “coca-cola”. Pero más tarde
descubrieron que si la luz se encendía y se apagaba era mucho más
efectivo, porque si la luz permanecía estática, se leería sólo una vez
al pasar. Pero si cambiaba, si se encendía y se apagaba una y otra
vez, aunque alguien pasase en un automóvil, lo leería entre cinco y


siete veces por lo menos: “COCA-COLA, COCA-COLA, COCA-COLA…”.
Eso llega mucho más hondo. Y más tarde o más temprano se te
quedará impresionado.
Así es como todas las religiones han vivido hasta ahora: siguen
repitiendo las mismas creencias estúpidas, pero esas creencias se
convierten en una verdad para la gente. La gente está dispuesta a
morir por ellas. Ahora bien, nadie ha visto donde está el Cielo, pero
millones de personas han muerto por él.
Los mahometanos dicen que si mueres en una guerra santa irás
inmediatamente al Cielo y todos tus pecados te serán perdonados. Y
los cristianos también dicen que si mueres en una guerra religiosa;
en una cruzada, irás inmediatamente al cielo; entonces se te perdona
todo lo demás. Y millones de personas han muerto o matado
creyendo que esto era verdad.
Aún en este siglo XX hemos visto ocurrir cada cosa…; en ese
sentido no parece muy civilizado. Adolf Hitler repitió continuamente
durante veinte años que “Los judíos son la causa de toda desgracia”,
y una nación tan inteligente como Alemania le creyó. ¿Qué decir de la gente común?: hasta personas
como Martin Heidegger, uno de los más grandes filósofos que
Alemania ha producido en este siglo, creía que Adolf Hitler tenía
razón y le apoyó.
Un hombre de la inteligencia de Martin Heidegger apoyando a
una persona tan estúpida como Adolf Hitler… ¿Cuál es el secreto? El
secreto es: repetir y seguir repitiendo. Hasta los judíos empezaron a
creer que debía de ser verdad: “Nosotros debemos ser la causa; si no
¿cómo podría creerlo tanta gente? Si tanta gente lo cree, es que
tiene que haber algo”.
Has sido educado con unas creencias, unas ideas, que en
realidad no tienen ningún fundamento. Y si sigues viviendo de
acuerdo a ellas vivirás en vano. Tienes que ir a través de un cambio
radical.
Haz preguntas acerca de ti mismo, no preguntes acerca del
otro. Es imposible estar seguro acerca del otro, y tampoco hay
necesidad. ¿Cómo puedes estar seguro del otro? El otro está
continuamente cambiando. Este momento el otro puede ser
cariñoso, y el próximo momento no. No es algo que se pueda
prometer; sólo puedes estar seguro acerca de ti mismo, y además
tan sólo por un momento. Y no hay necesidad de pensar en todo el
futuro; piensa en términos de momento y de presente. Vive en el
presente.
Si este momento está lleno de amistad y de fragancia de la
amistad, ¿por qué preocuparse por el próximo momento? El próximo
momento nacerá de este. Tiene necesariamente que se de una
calidad más alta, más profunda. Llevará esa misma fragancia a cotas
más altas. No hay necesidad de pensar en ello; sólo vive el momento
en profunda amistad.
Y la amistad no necesita dirigirse a una persona en particular;
esa es también otra idea podrida, que tiene que ser amigo de cierta
persona; tan sólo sé amistoso. Mejor que ser amigo de alguien, crea
amistad. Deja que sea una cualidad de tu ser, un clima que te rodea;
y así serás amistoso con quienquiera que te pongas en contacto.
¡A toda esta existencia se le tiene que ofrecer amistad! Y si le
puedes ofrecer amistad a la existencia, la existencia te la devolverá multiplicada por mil. Te lo devuelve en la misma moneda pero multiplicada. Si le tiras piedras a la existencia, recibirás muchas más piedras. Si le tiras flores, volverán flores.

Te hace eco.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

pk si yo no hablo mal de mis amigos hablan mal de mi?

Anónimo dijo...

Tiene razon el de arriba... y muchos diran "es que no son tus verdaderos amigos" pero a veces resulta un contraste de ideas que uno no entiende... lo que lei hoy en este suscrito es bueno y reflectivo no me habia topado con una lectura asi y creo que es una de las respuesta que eh venido buscando a veces me eh cuestionado al respecto como lo que dice aqui.

yo en mi vida eh tratado de ser amistoso y no es cierto que se me devuelve de la misma forma...pareciera que siempre hubiese esa pared que me impide tener una buena relacion con las personas o respeto, pareciera devolverseme lo contrario y a veces cuando se ha dado la amistad al cabo de un tiempo todo se volca y no entiendo porque